Cada mes su empresa cotiza por formación, pero eso no garantiza que su equipo reciba ni una sola hora de curso. Si no se planifica y comunica bien, ese crédito se pierde.
La llamada “formación programada por las empresas” es, en realidad, una gran oportunidad: mejorar las competencias de sus trabajadores utilizando las bonificaciones en los seguros sociales. Sin embargo, miles de empresas la dejan pasar. Aquí le explicamos cómo evitarlo.
Si tiene trabajadores en nómina, cada mes su empresa cotiza por formación. Esa partida aparece en los seguros sociales, pasa desapercibida en el día a día… y, sin embargo, es la llave para financiar cursos que mejoran la cualificación de su plantilla.
La normativa lo llama “formación programada por las empresas”. Dicho en lenguaje claro: usted decide la formación, adaptada a las necesidades reales de su negocio, y puede recuperar total o parcialmente su coste mediante bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social. El problema: muchas empresas ni lo saben, ni lo planifican, ni lo comunican bien. Resultado: el crédito se pierde.
No son cursos teóricos desconectados de la realidad. La formación debe estar relacionada con la actividad de la empresa y las necesidades actuales o futuras de sus trabajadores:
Prácticamente cualquier empresa que cotice por formación y tenga centros en España, sin importar tamaño o sector.
Da igual si es una pyme de 5 personas o una compañía con varios centros: si cotiza por formación y organiza cursos para sus trabajadores, puede aplicar bonificaciones hasta el límite de su crédito.
La empresa puede:
Condición clave: la entidad que imparta la formación debe estar inscrita en el registro oficial. Si esto falla, la bonificación se pone en riesgo.
Cada año se asigna un crédito calculado según lo cotizado el año anterior y el porcentaje fijado por la Ley de Presupuestos.
Incluso las empresas más pequeñas tienen garantizado un mínimo para realizar alguna acción formativa.
Puntos clave:
En resumen: si no se planifica, comunica y ejecuta bien, ese dinero que ya está pagando no vuelve.
No basta con “hacer un curso”. La empresa debe:
En la práctica: todo se comunica online y la bonificación se aplica en los seguros sociales.
Aquí es donde entra el valor de un asesor experto: no se trata solo de dar de alta cursos, sino de acompañar a la empresa en todo el proceso.
Si quiere dejar de perder el crédito que ya está pagando y convertirlo en formación real para su equipo, este es el momento de actuar. Con una buena planificación, la formación deja de ser un coste difuso y se convierte en una inversión financiada, en gran parte, con recursos que su empresa ya está aportando cada mes.