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¿Está aprovechando el crédito de formación de su empresa?

Cada mes su empresa cotiza por formación, pero eso no garantiza que su equipo reciba ni una sola hora de curso. Si no se planifica y comunica bien, ese crédito se pierde.

La llamada “formación programada por las empresas” es, en realidad, una gran oportunidad: mejorar las competencias de sus trabajadores utilizando las bonificaciones en los seguros sociales. Sin embargo, miles de empresas la dejan pasar. Aquí le explicamos cómo evitarlo.

¿Por qué es importante?

Si tiene trabajadores en nómina, cada mes su empresa cotiza por formación. Esa partida aparece en los seguros sociales, pasa desapercibida en el día a día… y, sin embargo, es la llave para financiar cursos que mejoran la cualificación de su plantilla.

La normativa lo llama “formación programada por las empresas”. Dicho en lenguaje claro: usted decide la formación, adaptada a las necesidades reales de su negocio, y puede recuperar total o parcialmente su coste mediante bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social. El problema: muchas empresas ni lo saben, ni lo planifican, ni lo comunican bien. Resultado: el crédito se pierde.

¿Qué tipo de formación se bonifica?

No son cursos teóricos desconectados de la realidad. La formación debe estar relacionada con la actividad de la empresa y las necesidades actuales o futuras de sus trabajadores:

  • Actualización normativa (laboral, prevención de blanqueo de capitales, fiscal…).
  • Habilidades de gestión, atención al cliente, herramientas digitales.
  • Mejora de procesos internos, calidad, organización.
  • Incluso puede dar contenido real al derecho del trabajador a 20 horas anuales de formación, siempre dentro del marco del RD 694/2017.

¿Quién puede beneficiarse?

Prácticamente cualquier empresa que cotice por formación y tenga centros en España, sin importar tamaño o sector.
Da igual si es una pyme de 5 personas o una compañía con varios centros: si cotiza por formación y organiza cursos para sus trabajadores, puede aplicar bonificaciones hasta el límite de su crédito.

¿Cómo organizar la formación? (y por qué no conviene improvisar)

La empresa puede:

  • Planificar e impartir cursos con medios propios, si dispone de estructura.
  • Encargar la organización a entidades externas: asociaciones, organizaciones empresariales, entidades inscritas en el registro oficial.
  • Agruparse con otras empresas, especialmente si son pequeñas, para gestionar conjuntamente sus créditos (cada una mantiene el suyo).

Condición clave: la entidad que imparta la formación debe estar inscrita en el registro oficial. Si esto falla, la bonificación se pone en riesgo.

El crédito de formación: dinero que está ahí… pero se puede perder

Cada año se asigna un crédito calculado según lo cotizado el año anterior y el porcentaje fijado por la Ley de Presupuestos.
Incluso las empresas más pequeñas tienen garantizado un mínimo para realizar alguna acción formativa.

Puntos clave:

  • Empresas nuevas o con nuevos centros: también tienen derecho a crédito.
  • Menos de 50 trabajadores: pueden acumular crédito no consumido y usarlo en los dos ejercicios siguientes. Si no se usa se pierde.
  • Empresas pueden agruparse (sobre todo las de menos de 100 trabajadores), pero cada una solo usa su crédito.

En resumen: si no se planifica, comunica y ejecuta bien, ese dinero que ya está pagando no vuelve.

Obligaciones para bonificar la formación

No basta con “hacer un curso”. La empresa debe:

  • Informar y consultar a la representación legal de los trabajadores.
  • Comunicar inicio y fin de cada acción formativa en la plataforma SEPE/FUNDAE.
  • Controlar costes y reflejarlos en contabilidad bajo “formación en el trabajo”.
  • Conservar documentación justificativa durante 4 años (facturas, comunicaciones, hojas de firma…).
  • Garantizar que la formación es gratuita para el trabajador.
  • Estar al corriente con Hacienda y Seguridad Social.

Relación con la Administración

  • Si todos los centros están en una misma Comunidad Autónoma: el control lo lleva la Comunidad.
  • Si hay centros en varias: el SEPE y la Fundación Estatal gestionan el sistema telemático.

En la práctica: todo se comunica online y la bonificación se aplica en los seguros sociales.

Recuerde…

  • Cada año su empresa tiene crédito de formación: si no se usa, se pierde.
  • Las comunicaciones no son un mero trámite: un error puede invalidar la bonificación.
  • Cuidado con entidades no inscritas: puede perder la bonificación.
  • En empresas pequeñas, acumular crédito dos años es una oportunidad… si se planifica.
  • En inspecciones, lo primero que se pide: comunicaciones, facturas, justificantes y contabilidad separada.

Aquí es donde entra el valor de un asesor experto: no se trata solo de dar de alta cursos, sino de acompañar a la empresa en todo el proceso.

Si quiere dejar de perder el crédito que ya está pagando y convertirlo en formación real para su equipo, este es el momento de actuar. Con una buena planificación, la formación deja de ser un coste difuso y se convierte en una inversión financiada, en gran parte, con recursos que su empresa ya está aportando cada mes.

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